CRITÉRIUM MIR se sostiene sobre tres pilares—corpus, método y seguimiento. Esta página explica el segundo. 1 tema diario de lunes a viernes con 10 preguntas tipo MIR y un bloque integrador de 20 preguntas cada sábado. Arquitectura mínima viable para combinar materia nueva, recuperación activa y repaso espaciado.
El método no es opinión pedagógica. Es la aplicación deliberada de dos hallazgos sólidos de la psicología cognitiva al contexto específico del MIR.
Releer un tema te da la sensación de saberlo. Responder una pregunta te dice si lo sabes. La diferencia es enorme y está documentada: el simple hecho de intentar recuperar un dato de la memoria—aunque falles—refuerza más la huella que volver a leer ese dato cinco veces.
Por eso cada tema en CRITÉRIUM MIR termina con 10 preguntas tipo MIR inmediatas. No al final de la semana. No al final del bloque. El mismo día.
Lo aprendido el lunes se desvanece a una velocidad predecible si no se reactiva. La intervención más eficaz para detener esa curva no es estudiar más tiempo: es volver a tocar el material en el momento exacto en que el olvido empieza a hacer daño.
El sábado no es repaso opcional. Es el reencuentro programado con los cinco temas de la semana, justo antes de que se borren. Por eso son 20 preguntas tipo MIR, mezcladas, que cruzan los cinco temas.
Así se ve un lunes cualquiera dentro de CRITÉRIUM MIR. La estructura es la misma de martes a viernes. La consistencia—no la intensidad—es lo que mueve la aguja.
Veinte preguntas tipo MIR. Cinco temas. Una sola sesión. El sábado no añade contenido nuevo: sostiene el contenido que ya está dentro y lo convierte en propio.
Los temas de lunes a viernes vuelven a aparecer en el momento exacto de la curva del olvido en que la reactivación rinde más por minuto invertido.
Las 20 preguntas no van por bloques de cinco temáticos. Van mezcladas. Eso obliga al cerebro a discriminar contextos, que es exactamente lo que hace el examen real.
El sábado revela qué temas han quedado sólidos y cuáles necesitan refuerzo. Esa señal alimenta la segunda fase de consolidación—resúmenes quirúrgicos, minisimulacros y simulacros—sin tener que adivinar nada.
Domingo libre. No es premio, es diseño. La consolidación necesita pausa. Una semana sin descanso es una semana que deja menos huella, no más.
El olvido no es enemigo del aprendizaje. Es la condición que lo hace posible. Sin olvido no habría motivo para recuperar; sin recuperación no habría aprendizaje real.
Bjork & Bjork · Desirable difficulties · UCLANo estamos comparando con un hombre de paja. Comparamos con la práctica más extendida y mejor reputada del estudio MIR: la lectura repetida del temario clase por clase, con preguntas relegadas al final.
El tiempo invertido no determina la huella. Lo determina la naturaleza del acto. Esto es lo que la literatura observa cuando se compara aprendizaje activo con relectura, manteniendo las horas constantes.
Las primeras dos lecturas de un tema rinden mucho. La tercera, menos. La cuarta, prácticamente nada. La quinta puede incluso introducir falsa seguridad—el llamado «efecto fluidez».
La práctica activa con preguntas no tiene ese techo. Cada nueva exposición sigue produciendo ganancia, especialmente si está espaciada en el tiempo. La gráfica habla sola.
Si la lógica te encaja, el siguiente paso no es leer más. 35 €/mes, sin permanencia, cancelable cuando quieras.